viernes, 10 de junio de 2011

Karl von Frisch.- LA VIDA DE LAS ABEJAS

Karl von Frisch.- LA VIDA DE LAS ABEJAS

Cap. 1: El pueblo de las abejas.

 Abeja libando

      El amigo de la naturaleza tiene dos maneras sencillas de trabar conocimiento con las abejas: si va paseando, cualquier tarde calurosa de primavera o de verano hasta un vergel florido, o hasta un prado en plena floración, las verá afanosamente ocupadas en visitar las flores y si llega hasta poseer un colmenar podrá observar el ajetreado ir y venir, entrar y salir los animalillos por las piqueras o accesos de entrada de sus viviendas. Si se trata de un apicultor acomodado, quizá tenga unas docenas de colmenas, tal vez más de cien de ellas en su explotación. Si es un principiante o un hombre que no conoce a fondo su oficio, o si la región no es favorable para el desarrollo de las abejas, poseerá pocas colmenas, quizá solamente una. Pero esa colmena única será todo un “pueblo de abejas” con muchos miles de habitantes. El labrador puede poseer una sola vaca, un solo perro, incluso una sola gallina, pero jamás podrá tener una sola abeja, porque, si esto
Colmenero
ocurriera, no tardaría en quedarse sin ella. A primera vista, este hecho parece poco comprensible, por lo que resulta digno de ser estudiado. Si observamos la parentela más o menos lejana de nuestras abejas, es decir, los demás insectos, encontramos que esta vida en común de tan gran número de individuos no es frecuente.
Colmena silvestre
Las mariposas, los escarabajos, las libélulas, etc., nos enseñan que los individuos de sexo opuesto, macho y hembra, se encuentran sólo durante un corto periodo de tiempo y se separan en seguida para seguir cada uno su camino: las hembras depositan sus huevecillos en lugares en que los nuevos seres encuentran suficiente alimento en los primeros momentos de su vida y no se preocupan más de su prole, a la que no llegan a conocer casi nunca, puesto que, en el mayor parte de los casos, la madre ya ha muerto cuando las nuevas crías salen de sus huevos. ¿Por qué se encuentran, pues, las abejas, íntimamente ligadas unas a otras, de manera que no pueden vivir solitarias? ¿Qué es el pueblo de las abejas?
Un panal de rica miel

      Supongamos que nuestro amigo de la naturaleza esté en condiciones de dirigirse a un apicultor inteligente y rico, que no tenga inconveniente en sacrificar, por algún dinero o por algunas frases amistosas, una de sus colonias. Al atardecer, cuando todos los animalillos  que salieron de la colmena han vuelto a refugiarse en ella, cierra la piquera, introduce en la colmena un narcótico y vuelca el contenido de ésta sobre una mesa, ante los ojos de nuestro amigo, deseoso de aprender. Este no podrá menos que quedarse asombrado ante la enorme cantidad de habitantes que contiene. Si se toma el trabajo de contarlos, y la colmena elegida no es de las más débiles, encontrará que contiene de 40.000 a 70.000 abejas, es decir, tantas como habitantes contiene una de las ciudades alemanas de tipo medio como Bayreuth o Erlangen. Sin embargo, no se habrán contado las abejas en edad infantil, que no pueden ser vistas de manera tan sencilla, pues para ello es necesario aplicar un método especial. Por tal razón nos limitaremos de momento a considerar solamente las adultas.

      A primera vista, todas ellas son completamente iguales.
Karl von Frisch y Konrad Lorenz

3 comentarios:

  1. La primera imagen no parece una abeja, sino una mosca, posiblemente del género "Eristalis" (fam. Syrphidae) y es que el Mimetismo Batesiano confunde a cualquiera.

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